Érase una vez un País de 100 habitantes. En ese pequeño Estado gobernaba un Gobierno que se decía Progresista y realizaba políticas económicas neoliberales, con algún detalle social que por supuesto no ponía a las élites económicas nerviosas.
Pues bien, hubo Elecciones Generales un buen día, y esto fue lo que ocurrió:
- 35 habitantes votaron a la oposición de derechas.
- 15 habitantes votaron al Gobierno Progresista saliente.
- 8 votaron a opciones de oposición de izquierdas.
- 29 habitantes no fueron a votar: votos de abstención.
- 5 habitantes votaron en blanco.
- 3 habitantes votaron nulo.
- 5 habitantes votaron a nacionalismos varios.
El Presidente de Derechas entrante se encuentra orgulloso de la participación electoral y por supuesto no duda de su legitimidad democrática para Gobernar con mano dura en favor de las multinacionales, en favor de los bancos y la mercantilización total del Ser Humano.
Al Sistema capitalista y más aun al neoliberal le importa un pimiento la democracia real, la democracia a secas o las libertades.
Si un Gobierno de cualquier signo ejerce su labor con una participación electoral minoritaria le importará un rábano, El Poder funciona así.
Mientras llega la Revolución hermanos y hermanas iré a votar, podéis estar seguro de ello, y no precisamente a quiénes ya sabéis.
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